Liga: la absurda situación del Rayo Vallecano, de finalista de la Copa de Europa a “club de los vagabundos” en pocos meses

Liga: la absurda situación del Rayo Vallecano, de finalista de la Copa de Europa a “club de los vagabundos” en pocos meses

Un club que llega a una final de la Copa de Europa generalmente significa un club bastante bien administrado o un club que tiene recursos financieros atractivos. El Rayo Vallecano, finalista de la última Conference League -perdió ante el Crystal Palace-, no cumple ninguno de estos dos criterios. Se trata de una formación muy modesta, que sobrevive con un presupuesto exiguo y una plantilla formada generalmente por jugadores de otros clubes de la parte baja de la tabla o de segunda división. Pero, sobre todo, es un club muy mal gestionado, al menos desde el punto de vista institucional. En este contexto, haber conseguido llegar a una final europea, aunque fuera “sólo” la Conference League, es todo un logro. ¿Qué augura una temporada 2026/2027 apasionante y ambiciosa? Claramente no…

Precisamente, el técnico Iñigo Pérez, uno de los principales artífices del proyecto, hizo las maletas para incorporarse al Villarreal. La plantilla perdió a jugadores como Nobel Mendy y Pep Chavarría, que se marcharon al Hull City y Chelsea respectivamente, y al emblemático capitán Óscar Trejo, que se retiró, y que fue muy importante en el vestuario. Los jugadores que han llegado son apuestas que, a priori, no ofrecen ninguna garantía deportiva, como el extremo georgiano Giorgi Tsitaishvili, que llega libre tras dejar el Dinamo de Kiev, o Jozhua Vertrouwd, joven central que llega procedente de Castellón (D2). No necesariamente la ventana de transferencia que esperaríamos de un equipo que ha tenido una temporada histórica…

El Rayo ya no tiene estadio

Pero es posible que el problema principal no esté ahí. El Rayo Vallecano está acostumbrado a este tipo de ventana de fichajes y hay que decir que la unidad de contratación del club es bastante competente. No se puede decir lo mismo de la gestión. Criticado durante mucho tiempo por sus partidarios, el presidente Raúl Martín Presa volvió a actuar mal este verano. El club del sur de la capital española simplemente no tiene un estadio donde disputar sus partidos. La Comunidad de Madrid retiró así al club el uso del Estadio de Vallecas, que durante mucho tiempo se consideraba ruinoso. Esta vez los trabajadores contratados por la región pudieron observar numerosas infracciones de las normas primarias de seguridad, que podrían poner en grave peligro a la población. De este modo, las instalaciones eléctricas del estadio serían de mala calidad, no se respetarían las medidas de lucha contra incendios, las salas del estadio estarían llenas de residuos y basura, e incluso existiría riesgo de enfermedad del legionario.

Por ello, la Comunidad de Madrid quiso poner en marcha, sin demora, una serie de obras relámpago para solucionar estos problemas. Sin embargo, los empleados del club impidieron el acceso al estadio a los trabajadores enviados por el gobierno autonómico, lo que llevó a la región a presentar una denuncia ante la policía. Guerra institucional en curso entre el gobierno y el club, con dos víctimas principales: los jugadores y la afición. Ambos ya han denunciado en numerosas ocasiones la incompetencia de su dirección y la imperiosa necesidad de obras en su estadio, pero no han sido escuchados. El resultado está aquí…

¿Dónde jugará el Rayo esta temporada?

El Rayo Vallecano, que inició su temporada con una derrota en Sevilla este fin de semana, debe recibir al Alavés el jueves por la noche en la segunda jornada del campeonato. Todo indica que el partido se disputará en Butarque, el estadio de Leganés, unos kilómetros más allá, en el extrarradio sur de Madrid. Por su parte, el Rayo Vallecano está trabajando intensamente para dejar su estadio a la altura de cara al jueves, y poder por fin acoger el partido. Y sobre todo, lo siguiente, aunque la tendencia sea muy negativa. También se mencionó la posibilidad de jugar en Burgos, localidad situada 250 kilómetros al norte de Madrid. Una hipótesis que lógicamente disgusta a toda la afición del club, extremadamente leal y exigente.

“No estaremos presentes en el estadio de Butarque, ni en las gradas de El Plantío (estadio de Burgos, ndr.), ni en las de ningún otro estadio que no sea el de Vallecas. Exigimos al Rayo Vallecano que informe a sus abonados del número de partidos que se disputarán fuera de Vallecas. Nos parece imprescindible que el club realice este ejercicio de transparencia”comunicaron recientemente los seguidores del club. Hay que decir que la campaña de abonos ya estaba en marcha cuando supimos que el Rayo no podría jugar sin su estadio, y que además los precios aumentaron alrededor de un 15%. Lo suficiente como para provocar la ira de aficionados y jugadores que, como se explicó anteriormente, incluso se manifestaron públicamente en contra de su gestión. Una situación lunar que no augura nada bueno para la próxima temporada.

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