Alejado del campo tras una rotura del ligamento cruzado anterior y una rotura del menisco externo de la pierna derecha a principios de marzo, Rodrygo Goes prendió fuego a las redes al publicar un vídeo suyo con balón entrenando en los céspedes de Valdebebas. Y lo menos que podemos decir ante estas imágenes es que el internacional brasileño (37 internacionalidades) no ha perdido nada de su delicadeza técnica. Pero si estas señales son sumamente alentadoras para el Real Madrid, la dirección médica merengue prefiere posponer las cosas. Según la prensa española, el cuerpo médico recomienda encarecidamente que continúe su protocolo de rehabilitación sin prisas, con el objetivo de reintegrarse completamente al grupo en enero, al final del parón invernal. Muy impaciente, el jugador espera superar los pronósticos para regresar durante el mes de diciembre.
Este aumento de poder y la perspectiva de volver a ver al astro brasileño de 25 años al 100% constituyen una excelente noticia sobre el papel, pero también presagian un gran dolor de cabeza para José Mourinho. El técnico portugués tendrá que integrar un elemento de esta dimensión en un sector ofensivo que ya se encuentra especialmente congestionado y poco complementario desde el inicio de temporada. El desafío para el Special One será canalizar el entusiasmo de su atacante mientras gestiona el tiempo de juego de su armada galáctica. Entre la cautela que exige la profesión médica, las ganas abrumadoras de Rodrygo y la gestión de los egos en el vestuario madridista, la reinserción del brasileño promete ser uno de los grandes temas del club capitalino de aquí a este invierno. La última noticia es que el Real Madrid no tiene intención de vender a su extremo en enero.