Hace apenas un mes, Sergio Ramos ya había desatado una acalorada polémica durante el viaje del Monterrey al Atlético de San Luis. Acogido como un ídolo por numerosos niños y aficionados que acudieron con carteles, camisetas de España y del Real Madrid, el defensa español había ignorado las peticiones de fotos y autógrafos, lo que le había valido un cambio repentino de estatus: de figura adorada a jugador más abucheado del estadio Alfonso Lastras. Un ambiente pesado, reforzado por las críticas a su actitud considerada distante.
Sobre el césped, Ramos también llamó la atención a través de un método inusual: comunicarse mediante silbidos para dirigir su defensa. Un silbido para avanzar en la línea, dos para señalar un movimiento, tres para solicitar el balón u ordenar una retirada inmediata. Incansable en su rol de dirigente, había discutido mucho con Stefan Medina y no dudó en increpar a Germán Berterame. Si su firmeza y sus constantes protestas al árbitro recordaron al Ramos de los grandes años, el episodio de San Luis había marcado los ánimos tanto por sus abucheos como por su autoridad teatral, confirmando ya la división que rodea su paso en la Liga MX. Y es que ahora es una polémica más deportiva la que afecta al día a día de Sergio Ramos en los últimos días.
¿Responsable de una… defensa insuficiente?
Monterrey está en lo más alto del ranking rumbo al Torneo Apertura 2025, pero su sector defensivo genera muchos interrogantes. En cinco partidos, los Rayados ya han encajado siete goles, lo que llevó a algunos observadores a señalar con el dedo a Sergio Ramos. El zaguero español, autor de 22 apariciones con el club, es acusado de favorecer el ataque en detrimento de la defensa, una crítica que volvió con insistencia tras la victoria ante el Mazatlán (3-2), donde la solidez de la retaguardia volvió a verse minada. Para Ricardo Peláez, ex internacional mexicano y ahora analista de ESPN, Ramos encarna ese desequilibrio. “Al Monterrey le falta equilibrio. Metieron tres goles, pero encajaron dos, tres o cuatro. Hay que equilibrar el equipo. Todos tienen que participar defensivamente, y ellos no lo hacen. Se ven débiles defensivamente. Ramos parece haber venido a marcar goles, no a defender”dijo, recordando que otros equipos como Bravos, Xolos, Tigres, América y Pachuca muestran mejores estadísticas defensivas.
Aún más agudo, Nacho Miguélez, periodista español colaborador de TNT Sports, llegó a calificar a Ramos “viejo futbolista”. En un video publicado en X, retó a su colega Omar Zerón con estas palabras: “Me pregunté por qué un futbolista viejo -porque Sergio Ramos es un futbolista viejo- iría a un equipo que se supone que es un gran equipo de fútbol. Sergio Ramos es un futbolista viejo. Si este equipo quiere fichar a un futbolista viejo, ¿contra quién querría competir? » Comentarios que relanzan el debate sobre el aporte real del campeón del mundo 2010 dentro de los Rayados. A sus 39 años y vinculado al Monterrey hasta el 31 de diciembre de 2025, Sergio Ramos rápidamente tendrá que responder a estas dudas: la pregunta ahora es si mantendrá la apuesta hasta el final.