Terrorismo, ciberataque, espionaje… el informe condenatorio que preocupa a Estados Unidos a 24 horas del Mundial de 2026

Terrorismo, ciberataque, espionaje… el informe condenatorio que preocupa a Estados Unidos a 24 horas del Mundial de 2026

A pocas horas de que comience la Copa del Mundo de 2026, el torneo ya parece más una crisis diplomática en curso que una celebración global del fútbol. Desde hace varios días, las polémicas se acumulan a un ritmo frenético en torno a la llegada de delegaciones a Estados Unidos. Varias naciones han denunciado dificultades relacionadas con sus campamentos base y sus condiciones de instalación, alimentando un clima de tensión incluso antes del primer pitido. Al árbitro somalí Omar Artan se le negó la entrada en territorio estadounidense antes de convertirse, contra su voluntad, en el símbolo de las disfunciones del sistema de recepción. El delantero iraquí Aymen Hussein fue detenido durante varias horas a su llegada a Chicago, mientras que un fotógrafo oficial de la selección iraquí simplemente fue rechazado. Los miembros de las delegaciones de Senegal, Uzbekistán y Marruecos denunciaron controles reforzados que consideraron humillantes. El asunto iraní adquirió una dimensión aún más explosiva, ya que varios funcionarios de la federación fueron privados de visados ​​a pesar de la clasificación deportiva del país. En la prensa internacional, las acusaciones de trato diferenciado, discriminación y amateurismo organizacional se multiplican a diario. El fútbol aún no ha comenzado cuando Estados Unidos ya se ve obligado a responder a una avalancha de controversias diplomáticas que están debilitando la imagen del torneo.

Este cúmulo de incidentes se suma a una larga lista de polémicas que persiguen a la competición desde hace meses. La cercanía demostrada entre Gianni Infantino y Donald Trump ha suscitado fuertes críticas en varias redacciones occidentales. Algunos editorialistas critican a la FIFA por guardar silencio ante las dificultades encontradas por algunas delegaciones. Los precios de las entradas también siguen molestando a los aficionados, que en ocasiones se ven obligados a pagar varios miles de euros para seguir a su selección. Las restricciones de viaje impuestas a ciertos extranjeros también alimentan un sentimiento de exclusión que contrasta con el universalismo que tradicionalmente reivindica la Copa del Mundo. Incluso temas aparentemente secundarios acabaron transformándose en polémicas mediáticas, como la limitación de determinadas botellas reutilizables en los estadios o las dificultades que encuentran los aficionados para disponer de entradas oficiales. En México, el tercer país organizador, la presencia persistente de los cárteles de la droga sigue siendo una gran preocupación. A pesar de los esfuerzos de las autoridades mexicanas y la disminución estadística de varios indicadores criminales, la violencia vinculada al narcotráfico continúa alimentando preocupaciones en las ciudades anfitrionas de Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México. En este clima ya electrizante, un nuevo informe de inteligencia del gabinete estadounidense Futuro grabado oscurece considerablemente la imagen.

Los tres países en alerta roja

Publicado en vísperas de la inauguración del torneo, este documento de una treintena de páginas formula una observación especialmente alarmante. La Copa del Mundo de 2026 constituye un objetivo ideal para grupos terroristas, organizaciones criminales, actores estatales hostiles y ciberdelincuentes atraídos por la exposición mediática sin precedentes del evento. El informe estima que las mayores amenazas físicas se relacionan con las áreas que rodean estadios, zonas de aficionados, estaciones de tren, aeropuertos, hoteles y lugares de reunión populares. Los expertos señalan que los grandes acontecimientos deportivos han constituido regularmente objetivos simbólicos para las organizaciones extremistas. También subrayan que las celebraciones del 250º aniversario de la independencia estadounidense, previstas en paralelo a determinadas reuniones, podrían aumentar aún más los riesgos para la seguridad. Según el informe, también existe la posibilidad de manifestaciones políticas masivas en muchas ciudades anfitrionas, en particular debido al clima interno estadounidense particularmente tenso en el período previo a las elecciones intermedias. En México, movimientos anti-FIFA, colectivos que denuncian la gentrificación, asociaciones de familiares de desaparecidos y diversas organizaciones sindicales ya han anunciado varias acciones que podrían perturbar los viajes y la organización del torneo, especialmente en los alrededores del estadio Azteca. Pero probablemente sea en el ámbito cibernético donde el informe resulta más preocupante. Los especialistas describen un entorno digital saturado de amenazas.

Ya se han identificado más de mil dominios falsos vinculados al Mundial. Actualmente circulan por Internet cientos de sitios que se hacen pasar por la FIFA o las ciudades anfitrionas para atrapar a aficionados, patrocinadores y visitantes. Los investigadores alertan del uso masivo de la inteligencia artificial para producir mensajes falsos, plataformas de venta de entradas falsas, campañas de phishing e intentos de fraude extremadamente sofisticados. Los grupos delictivos ya están aprovechando el entusiasmo que genera la competición para revender billetes obtenidos de forma fraudulenta o robar datos bancarios. Lo que es aún más preocupante es que varias federaciones y organizaciones de fútbol han sido recientemente víctimas de intrusiones informáticas. Entre las estructuras citadas en el informe se encuentran la Confederación Asiática, el club saudí Al-Nassr, el Ajax de Ámsterdam, el OM y la Real Federación Marroquí. Algunos ataques han provocado la filtración de decenas de miles de datos personales de jugadores, directivos y empleados. Los expertos en ciberdefensa temen ahora que operaciones similares apunten directamente a las delegaciones presentes en territorio norteamericano durante la competición. Detrás de estos riesgos se esconde un contexto geopolítico particularmente explosivo. Los servicios de inteligencia consideran que el Mundial representa una oportunidad única de recopilación de información para varias potencias extranjeras. China intentaría principalmente llevar a cabo operaciones de espionaje dirigidas contra políticos, líderes empresariales, medios de comunicación y operadores de telecomunicaciones allí presentes.

Si la atención se centra naturalmente en Estados Unidos y las tensiones que rodean su política migratoria, Canadá también es objeto de especial atención en el informe. Las ciudades de Toronto y Vancouver ya han reforzado sus sistemas de vigilancia alrededor de estadios y zonas de aficionados, mientras los expertos temen una intensificación de las operaciones de espionaje dirigidas a infraestructuras de telecomunicaciones, compañías aéreas, hoteles y redes digitales llamadas a albergar una concentración excepcional de líderes políticos, diplomáticos, líderes económicos y periodistas internacionales. El país también se ha enfrentado ya a un primer shock diplomático cuando a varios funcionarios de la federación iraní se les negó el acceso a su territorio durante el Congreso de la FIFA organizado en primavera. Un episodio que contribuyó a tensar aún más las relaciones entre Teherán y los organizadores norteamericanos. Rusia podría favorecer campañas de influencia, operaciones de desinformación y acciones cibernéticas limitadas destinadas a debilitar la imagen del torneo sin provocar una escalada directa. En cuanto a Irán, el informe lo presenta como el actor más impredecible del momento. Las tensiones relacionadas con la participación de la selección iraní, las denegaciones de visados, los conflictos diplomáticos con Washington y la guerra que sigue envenenando las relaciones internacionales crean un terreno especialmente sensible. Los autores mencionan explícitamente el riesgo de operaciones de desestabilización, campañas de propaganda, ciberataques o acciones llevadas a cabo por grupos que se presentan como hacktivistas. A 24 horas del primer partido entre México y Sudáfrica, la observación es brutal. La competición deportiva más grande del planeta está a punto de comenzar bajo máxima vigilancia. Detrás de los himnos, las banderas y la celebración anunciada, las autoridades estadounidenses saben que están organizando quizás el evento internacional más sensible de la década.

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